lunes, 25 de abril de 2016

LA EDUCACIÓN COMO ÚNICA OPCIÓN.

Recientemente se han realizado estudios, y se ha hablado mucho sobre planetas que tienen composiciones similares a las de la Tierra y en los que la especie humana podría habitar en unas décadas debido a los múltiples problemas medioambientales que hemos estado provocando desde la revolución industrial: calentamiento global, deshielo de los casquetes polares, talas masivas de bosques, desertización, lluvia ácida, contaminación acuífera, terrestre y atmosférica.

Personalmente creo que deberíamos centrar los esfuerzos en cuidar y mejorar el planeta que ya tenemos. Para esto la educación es básica, el conocimiento de la Tierra y la concienciación del maltrato continuo al que la sometemos, así como acciones que podemos hacer para no perjudicarla. Es la herramienta principal que debemos dar a las futuras generaciones para que traten de conseguir un planeta cada vez más “vivo”. La solución debe ser colectiva, empezando por nosotros mismos, si no ayudamos entre todos, las consecuencias serán cada vez más graves. Debemos actuar ya y sobre todo por los niños que son el futuro.

El problema de la Tierra no es que no nos sirva para vivir, sino que nosotros estamos haciendo que, en un futuro próximo y por nuestra forma de vida, no nos sirva. Por lo tanto, ¿qué nos hace pensar que al cambiarnos a otro planeta no volveremos a acabar con sus recursos? El cambio debe ocurrir en la mentalidad de las personas y no el planeta que habitemos. La solución no pasa por practicar el “nomadismo planetario” sino por la concienciación de cuidar el lugar en el que vivimos.


Desde el año 1500 la especie humana es responsable de la extinción 800 especies, aquí no están contabilizadas las especies en peligro de extinción ni las que solo se pueden encontrar en cautividad. Es una auténtica barbaridad. Hablamos de civilización y de avances, pero la verdad es que no avanzaremos en la dirección correcta hasta que revertimos la situación caótica de explotación de recursos naturales y encontramos el equilibrio entre comodidad y sostenibilidad.

jueves, 21 de abril de 2016

LA ESCUELA QUE YO QUIERO

¿Cómo debe ser la “escuela ideal”?
La escuela debe ser un lugar alegre, motivador, cercano en el que los niños cuando entren reciban una sonrisa por el simple hecho de verles y hacerles sentir que son importantes. Tiene que ser una escuela en la que se premien tus avances, te digan tus errores y  te ayuden a saber afrontarlos y además potencien la habilidad que el niño posee, porque a través de ello podrá motivarle a seguir adelante en los momentos de debilidad.


¿Cómo debe ser la/el “maestr@ ideal” en la escuela pública actual?

            El maestro que todo centro quisiera contratar sería una persona con conocimientos, habilidades y actitudes.
Para comenzar los conocimientos deben ser de psicología, pedagogía y de didáctica, este tipo de aéreas son esenciales para que el profesor sepa como desenvolverse con sus alumnos en el aula. En cuanto a las habilidades, no todos poseemos las mismas, pero con el tiempo se pueden desarrollar. Las habilidades básicas que hay que dominar deben ser la habilidad social para establecer buenas relaciones con todos los niños de la clase y sus familias, la empática, la educativa, la lingüística, la artística-manual y la musical-dramática. Y por último la actitud de un buen docente tiene que ser dialogante, abierta a nuevas formas de enseñar, de formación continua y renovación permanente, esta ultima me ha parecido siempre la más importante porque sin ella tu carrera no valdría para nada, ya que tu actitud es la que te impulsa a ser un maestro de campeonato.
 El valor de una persona está determinado por la siguiente fórmula: V = ( c + h ) * a. La ´´c” suma, la  “h” suma, pero la “a” multiplica. (Victor Küppers).


martes, 19 de abril de 2016

lunes, 18 de abril de 2016

LA IMPORTANCIA DEL DEDO CORAZÓN EN LA EDUCACIÓN.

Los profesores a veces sentencia a ciertos alumnos, lo que hace que estos crean que no van a llegar a nada y que van a fracasar, además les hacen sentir que no tienen el valor o la inteligencia necesaria para intentarlo por lo que lo dejan, rindiéndose. Por ello el hecho de sentenciar a un alumno es, a veces, el fin de sus estudios.

Los profesores deberían animarles, apoyarles y querer que todos sus alumnos llegaran a sus metas, es por ello que el trato debería darse a todos ellos por igual, si es cierto que hay alumnos de sacan mejores o peores notas, pero no por ello algunos valen más que otros, con esfuerzo y perseverancia se consigue todo lo que uno llega a proponerse. Pero solo si tienen a alguien que los anime a seguir y no que los infravalora, esto viene dado tanto de los profesores como de la familia, es de ellos de los que depende la mayoría de veces que estos alumnos sigan sus estudios o los dejen a mitad de camino.


En conclusión, no se debería decir si vales o no vales ya sea en los estudios, en el trabajo o en cualquier otro lugar. Todos valemos por igual y es por ello que debemos luchar por lo que queremos y la gente de nuestro entorno debe apoyarnos en todo lo que queramos conseguir porque si es lo que queremos de verdad sabremos luchar por ello, y si en el camino debemos enseñar el dedo corazón para que nos de valentía y valor para seguir, debemos hacerlo y seguir adelante. Porque todos podemos conseguir todo aquello que nos propongamos.